Y miles de estrellas cubren la arena...

miércoles, 3 de octubre de 2007

Soy Supernormaaaaaaaaaaaaaaaal


Quisiera apartarme un poco de las historias y escribir algo más...

Una cosa puede ser; ¿Típico o normal?


Vamos por parte:


¿Existe alguien que con todo derecho debiera juzgar a los demás?

Sencilla respuesta, no.

Pues sabemos que todos somos distintos si nos miramos entre nosotros, si alguien nos ve desde arriba, seremos todos iguales.

Es muy probable que a cualquiera del que lee le haya pasado esto, sentirse rechazado o avergonzado de algún gesto, palabra o de sí mismo. Y es que somos seres humanos, nuestra sociedad actual está peor que antes, nos estamos acostumbrando a cosas sin sentido, horrible, hay también de los que se creen dueños del mundo por estar a la moda.

Es importante poder abrir nuestras mentes hacia otras culturas, etc. de esta forma no nos quedaremos con el prototipo de lo que es normal y lo que no.

No hay gente que no sea normal, sólo es gente atípica y los absurdos ignorantes cerrados de mente son los intolerantes que no aceptan la verdad. No saben, simplemente.


· Hojear libros de atrás para adelante.

· Hacer cosas que ya nadie hace.

· Reirse sola (o) cuando hay silencio.

· Acordarse de canciones que nunca te han gustado, pero sin embargo te las sabes enteritas.

· Ansiedad en los momentos menos precisos...

· ?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?


Sin más palabras...

lunes, 1 de octubre de 2007

Lo que pasa es que tiene el ego muy alto.






Esas palabras fueron claves para cada movimiento y pensamiento que realizase desde ahí para adelante. Quizás nunca nadie se lo dijo, pero ella siempre lo supo, era tanto que sabía que aquel momento iba a llegar tarde o temprano, algo que hiciera cambiar su parecer. Casi siempre esperaba más de los que la rodeaban. La noche anterior soñó que todo se inundaba, que escapaba, que corría, que no podía y de alguna forma lo relacionó con el hecho sucedido después.

Y que tonta por dios!, no, no era eso. Esos malditos infelices no eran capaz de entender su inteligencia levemente superior. Mas que levemente, notablemente. Si había algo que le inquietaba era que no entendía porque a algunas personas no les gustaba como a otras, claro que siempre teniendo en cuenta que no a todos podía caérles bien. Trataba de explicarse, cuestionarse, con el fin de mejorar o cambiar aspectos que la podrían estar perjudicando. Podría ser la envidia, pues, eran mas las virtudes que los defectos.
Sin entender lo que pasaba, resumía todo en suspiros...


Harriet era una joven de 15 años, de sensible carácter, pero a la vez una muchacha sabia , inquieta y de inteligencia infinita que sólo unos pocos podían comprender. De cuerpo como niña, un poco delgada, sin muchos atributos, lo que engañaba facilmente su verdadero ser.
Tenía dos verdaderas amigas, y otras dos en proceso. Un grupo de conocidos que se hacían llamar amigos pero que sólo fastidiaban y aprovechaban tener gustos en común para dialogar y pasarla bien.

El problema era que tenía el ego muy alto, creía ser perfecta, aunque se equivocara en muchas cosas, pensaba que se trataba de algún plan. Ella estaba acá por alguna razón, no era capaz de sentirse normal o siendo común y corriente. ¿Qué era eso para Harriet? Jamás se le había pasado por su mente similar pensamiento, y ni por su corazón, semejante sentimiento.
Las cosas no resultaban como esperaba, los demás eran mediocres y estúpidos macabros interesados, pero a pesar de todo, Harriet los ayudaba, porque sentía pena de sus asquerosas vidas. Eso reconfortaba más su ego, pero de alguna forma, inevitablemente, debilitaba sus principios.

De vez en cuando necesitaba apoyo emocional, como un psicólogo necesita de los consejos de su madre. A pesar de amar a gente que valía la pena, jamás amó a alguien como a ella misma.
Esto hacía que su rededor no diera cuenta de lo que sucedía. La desesperación era su última arma, lo que trató de dejar lo más al final que pudo. Pues ella tenía planes para el futuro, su futuro. Quería conocer más, saber más, ser más.
Pero los pensamientos la saturaron. Al similar le pasó a Don Quijote de La Mancha. Increíble.
La locura la absorbió por completa y no quedó más...

Ponganle el final que quieran, el ego siempre termina acabando con todo.



sábado, 8 de septiembre de 2007

El más precioso afecto.

Ayer fue un día agotador. Imposible levantarme a las 6:00 am. , era como si no pudiera salirme de aquel ruidoso sueño. Todo marchaba hacia atrás, nos lamentábamos del incidente, siendo un hecho ajeno pero de profunda tristeza colectiva. Era como si hubiera puesto a retroceder el video de una muerte. Lo peor, sabía que estaba soñando pero no podía despertar. Jack me besaba para calmarme, me besaba tanto que sentí que volaba, le dije que debía despertar, él, tan suave y puro, como un atardecer, me enterraba ese dulce cuchillo en mi estómago. Ahí desperté, eran las 7:25 am. No hubo tiempo de ducha ni de tostadas. El atraso era prominente. La mañana estaba fría, acompañada de desvastadoras hojas que caían de los árboles hacia el cínico suelo que las esperaba. Tomé un taxi cualquiera, no pensaba en nada mas que en mi sueño. Creo que aquel taxista estaba un poco borracho, mientras manejaba, me hablaba de rockeros muertos a causas de drogas. No le puse demasiada atención, era importante que no se corriera mi rimel para verme normal. Al bajarme del taxi, el hombre no quiso que le pagara, dijo que el dinero mío era sucio, eso fue lo poco que le entendí debido a su borrachera. Jack estaba ahí, esperándome. Me abrazó como nunca antes; algo pasó en ese segundo. El maldito segundo que cambió todo. ¿Qué pasaba?...- "Jack, siento que hay algo que no está bién, sentí una leve brisa en mi cuello " - Le dije.- "Amor, sabes, no es tan malo como parece. Así que escúchame bién: Prométeme que no te arrepentirás de lo que hagamos de ahora en adelante." - Me dijo Jack. No alcancé a responderle, se fue como si estuviera huyendo de algo o alguien. La verdad, no entendí ni una pisca de lo que me dijo. La ambigüedad de sus palabras, no sé por qué, me hacían recordar aún más mi sueño.Estaba llegando mucho más atrasada, no imaginé que Jack me estaría esperando. Al llegar a mi oficina, había un solo cliente, el habitual. Le conocía la vida entera, mi padre me transfirió a Joseph Granger cuando supo que tenía cáncer, él quiso vivir sus últimos días de vacaciones junto a mi madre, no escuchando problemas de otros. Joseph estaba extraño. Tenía rabia, lloró durante toda la sesión, me trajo una fotos de sus hijos, las cuales le había recortado los ojos, sacó de mi escritorio una goma de borrar y se raspó el brazo hasta sacarse sangre. Tuve que llamar a los guardias para que lo sujetaran mientras yo le daba un calmante. Luego me miró como queriendo decirme algo; -" ¡Hoy por ti, mañana por mí! "- gritaba repetitivamente hasta que se quedó dormido. No había mas gente, ¡ Pero yo juraba que tenía cinco citas para ese día !. Reaccioné que me podía tomar la tarde libre. Llamé a Jack por un teléfono público pero no me contestó, supuse que estaba ocupado pintando otra de sus obras. Pero quise sorprenderlo, y de paso, conversar de forma más clara. Opté por caminar a paso lento y observando cada detalle de la ciudad, miré a una niñita que se columpiaba en el parque, iba cruzando la calle y yo sin darme cuenta de que un auto casi acaba con mi vida. Por primera vez sentí la muerte tan cerca. Un poco extasiada del susto, llegué a la vereda de al frente, ví que la puerta de la galería de Jack se encontraba abierta, subí las escaleras que entonaban un estroñoso ruido. Iba a golpear la puerta del taller, pero sentí unas voces, Jack parecía que estaba conversando con un cliente, pero no era así. Quedé unos instantes escuchando detrás de la puerta. Ese cliente se escuchaba algo alterado, sentí que venía hacia la puerta y me alejé un poco de ella. En eso salió un hombre y me quedó mirando fijamente a los ojos, luego escupió hacia el suelo y volvió a mirarme. Bajó las escaleras rápidamente como si lo estuvieran persiguiendo; unos instantes luego de cerrar la puerta de la galería sentimos un ruido espantoso. El hombre había sido atropellado,le dije a Jack que llamara a algún doctor, que aún era posible que estuviera vivo, pero él hizo como si nada, se sentó y prendió una pipa. Obviamente reaccioné gritándole, le dije que entonces iría yo misma a ver a aquel hombre que estaba tirado en la calle, pero él me cogió del brazo fuertemente que yo quedé como hipnotizada, me senté en la silla de madera que estaba al lado de Jack. Me ofreció vino, le negué. Simplemente quería saber que le estaba pasando:
-" ¿Estás loco? que te ha pasado hoy día que estás muy extraño, vamos Jack, amor mío, que te han hecho que te comportas así, pareciera que no fueras tú" - Dije.
-"¡Nada!" - Me gritó, luego dijo: -" Annie, mi Annie Marie, no más preguntas, necesito mostrarte algo, y no me hagas enojar por favor."-

Estaba un poco asustada la verdad, el ambiente en el taller estaba tenso, y Jack era un extraño que quería que lo obedeciera. Para no agravar más, acompañé a Jack hacia una pieza que tenía escondida. A mi, Jack, de las veces que iba a visitarlo al taller, al único lugar que había entrado era al baño, apenas dejaba que viera sus obras antes de terminarlas. Y por lo mismo me pareció extraña esta situación. Por primera vez dudé de Jack, le pregunté de qué se trataba todo esto. Me dijo que me desnudara. Quería hacerme un retrato de la belleza de mi cuerpo. Sin más respuestas que los hechos, hice lo que me pedía. Cuando me posicioné en el sillón que estaba envuelto en unas sábanas blancas, me recordé el sueño que había tenido en la noche. Fue como un rayo de recuerdos que pasó por mi mente. Sólo habían pasado unos seis minutos después cuando Jack dejó de lado la pintura, se me acerco y me dijo que me amaba. Esa simple frase que para otros les hubiera dado satisfacción y confianza, para mi fue algo totalmente aterrador. En eso, Jack se dirigió a un baúl que se encontraba en el suelo, y de el sacó un objeto que al reflejarse con la luz, llego a mis ojos como algo brillante. Pensé que podría ser un collar, pero fue erróneo. Se acercó a mí, reiteró que me amaba. Habría preferido que no se hubiese acercado, o que yo me hubiese alejado. Cualquier opción que dejara ver con claridad lo que era este objeto; un cuchillo.
Traté de salir de la habitación. Pero mi querido Jack no me dejó. ¿ Qué rayos le pasaba?
-"¡ Dime que me amas! "- Me gritaba mientras me amenazaba con el cuchillo. Parecía un ataque de celos a muerte. Luego me tomó el cabello, lo olió. Decía que todo iba a estar bién, que nuestro amor era tan grande que nada nos podría separar. El amor, el amor. La muerte era lo más precioso que yo podía recibir de parte de él. Me besó durante varios segundos, minutos. Convencida de todo, le sonreí y me dejé llevar. Me destrozó en vida...

Aún pienso que esto ocurrió el día de ayer, porque cuando estas como yo, nada tiene sentido, todos los días son iguales.
Pero yo sé que Jack vendrá a buscarme, se que me ama. Y eso no se entiende, sólo se siente...
Joseph también me acompaña, vino un día después de mi.